Como docente es para mí un reto, el mayor de todos, lograr que mis estudiantes asistan a la escuela con motivación, que cada día que lleguen tengan la alegría y las ganas suficientes para trabajar en su proceso educativo. Veo en el aprendizaje por Proyectos una estrategia, que no es nueva para mí puesto que en otros espacio de formación hemos hablado del asunto; esta estrategia que involucra utilizar un enfoque interdisciplinario en lugar de uno por área o asignatura y estimular el trabajo cooperativo. Con las reflexiones y los documentos analizados en este curso, me ha quedado mucho más clara la fortaleza de este enfoque Pedagógico.
Claro que pienso que no todo proyecto es efectivo, puesto que depende de la planeación, siempre y cuando esta cumpla los requisitos, una planeación que se centre en el estudiante, en sus necesidades, sus motivaciones, y así mismo, las actividades y la evaluación. Creo que es aquí donde el aprendizaje por proyectos encuentra los obstáculos, ya que en muchas ocasiones son creados por los maestros de acuerdo a lo que nosotros pensamos que deben aprender los estudiantes, se piensa en la actividad como tal que sea buena y novedosa y no en lo que al estudiante le gustaría hacer, sin tener en cuenta que lo que nos parece más efectivo no es siempre lo mejor ni lo que a ellos les gusta.
Debemos ponernos en los zapatos del estudiante a la hora de planear, pensar como ellos, desde su perspectiva; claro está sin perder el norte, teniendo en cuenta las competencias que se quieren formar. No pecamos por el fin, sino por el medio para llegar a él. En este campo creo que siempre que se va a planear es como la primera vez, y por ello el maestro no debe dejar de investigar, ni de conocer a sus estudiantes; la planeación no debe partir del maestro al estudiante, sino del estudiante al maestro y nuevamente a estudiante.
En las condiciones actuales donde los maestros estamos presionados por tantas fuerzas sociales, donde nos sumergimos en proyectos de una clase y otra, propuestas que van y vienes es muy fácil perder el horizonte, el centro de nuestra razón de ser que es el estudiante; lo que hay que tener es criterio y creatividad para encarrilar todo en un mismo rumbo y transformar la planeación educativa.
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